Nos tocará señalizar la red ¿cómo lo hacemos?

Una cuestión que suele pasar inadvertida cuando vamos armando nuestra red de caminos ciclables es el problema de cómo orientarnos en la red. Diréis que vaya chorrada, los ciclistas, en nuestro entorno, sabemos orientarnos, cogemos nuestras rutas habituales y no miramos más. Pero claro, si nos planteamos un cambio de escala el problema se hace mas grande. Mirad la imagen. ¿A qué el problema es más complicado?.

Por un lado, hemos de entender que no se trata de llegar a la panadería desde casa, sino de poder recorrer un territorio amplio sin sentirnos desamparados. Ya os comentamos en nuestro artículo sobre la Vía Transilvánica la importancia de que nadie se nos pierda. Ese es el objetivo, orientar al viajero en la doble acepción del término, decirle donde está, y decirle por donde ha de ir.

Una primera información que hemos de aportar al usuario en la señalización, es la categoría de vía que tiene disponible, y eso no es trivial, no es lo mismo recorrer una vía panorámica recreativa, pensada para el viaje tranquilo y el disfrute, que recorrer un vía interurbana orientada a la movilidad efectiva y segura, o una vía de larga distancia posiblemente internacional.

Un segundo problema que enfrentamos es la necesidad de adaptar nuestra señalización a una red en permanente cambio. Si, gracias a Dios, estamos construyendo nuevas vías de forma continua, el camino de Bremen de hoy puede no ser el mejor mañana, y en ese caso, cada retoque a la red nos lleva a rehacer parte de la señalización en un ciclo sin fin.

Otro problema interesante es el que se deriva de la necesidad de jerarquizar el tráfico. A menudo nos enfrentamos a conflictos de uso entre los residentes en ciertas zonas, que se ven avasallados por el tráfico en los grandes corredores, la superposición de tráfico local e interurbano en la misma vía es un problema también en las vías ciclables. No lo percibimos hasta que sube la intensidad de tráfico, pero así es.

Finalmente, la señalización es algo mas que la mera orientación, ya lo comentamos en nuestra entrada sobre la señalización de Houten en Países Bajos, los usuarios de los mapas son sobre todo visitantes y por supuesto no solo recorren los caminos para llegar pronto sino para disfrutar del recorrido.

Pues bien reflexionando sobre la cuestión hemos encontrado que hay dos formas de abordar el problema. Se trata de documentar una red, ¿no? pues entonces tenemos dos elementos a considerar, los arcos y los nodos.

Pensemos primero en los arcos, es el caso de las lineas de metro, o de los itinerarios que vemos en la imagen, Línea Azul, Linea Verde, Línea Roja,… con ello tenemos localizados los recorridos. De esta forma proporcionamos al usuario dos informaciones,

  1. Por la línea azul se va a la playa
  2. No te salgas de la linea azul y llegarás

En los hospitales, donde faltan a menudo referencias, solemos ver ese tipo de señales pegadas en el suelo. Funciona bien, pero como os decíamos, en un proceso cambiante en que surgen nuevos tramos, el arco adecuado puede cambiar y hay mucho tajo que trabajar para adaptar el sistema.

Por otro lado si hay distintas categorías de caminos:panorámicos, vías rápidas, vías de gran capacidad, etc basta con duplicar las señales y los caminos, a Santander por la Vía Verde, o por la Vía Rápida a través de Maliaño….

Pero ¿y si construimos una red muy tupida donde cada arco sirva a una multiplicidad de destinos?, entonces podemos llegar a la saturación del sistema si incorporamos a las señales todos los destinos posibles, o podemos dejar de atender las necesidades de los ciclistas foráneos que necesitan mucha información.

En resumen es la solución habitual, nos funciona pero puede saturarse y perdernos. No es lo mismo un cicloturista que un conductor.

Pero ¿Y si optamos por centrarnos en los nodos?. Esta es la solución de Bélgica y Países Bajos y es muy interesante. Pongamos que señalizamos todos los nodos de la red, ya sabéis, allí donde se cruzan los caminos. Les ponemos un número y cubrimos toda la red. Entonces los arcos simplemente se señalizan por el número del nodo hacia el que te diriges y el número del que vienes. De esta forma si un nuevo tramo altera la topología de la red, habrá un nuevo arco que llega al nodo 11. No hay que señalizar nada nuevo en la red.

Alguien dirá que no hay suficientes números de 2 o 3 cifras disponibles para cubrir la red, pero ¿qué mas da?, si estoy en la puerta del sol (nodo 1) y voy al Bernabeu, ¿es un problema que el nodo de Neptuno y el de Moncloa tengan el mismo número?, veremos que no.

Vale, ya tenemos todos los nodos numerados pero ¿ahora qué hacemos?, pues es bien simple, si nuestro camino se articulase en calles, por ejemplo, crearíamos un itinerario por tramos, Calle Burgos, Becedo, Calvo Sotelo y así hasta que, al llegar al cruce pertinente, cogeríamos la Calle Isabel II.

Pero ahora el modelo es distinto, el camino lo definimos con una lista de números. Salimos del nodo 11, en dirección al nodo 15, al llegar al nodo 15 cogemos camino al 17, para, al llegar a éste, coger el camino del 32. Preparar el itinerario es más fácil que antes, quizá un poco más abstracto, pero seguirlo es mucho más fácil, y si hay una calle nueva, pues un nuevo arco 11-25-33-17 y a correr.

Si quieres indicar el camino a tu casa a tus amigos, dales una lista de números. En las ciudades sería equivalente a denominar como plazas a todos los cruces y rotondas y olvidarnos de los nombre de las calles. Desaparece el problema de saber si una vez en la Gran Vía tengo que tirar a la derecha o a la izquierda.

Además nos basta un código de colores para jerarquizar el tráfico, al llegar al nodo 6 nos marca los caminos, uno para cada trayectoria posible, pero si el camino al nodo es rojo, vas por una vía interurbana y si es verde vas por una vía panorámica recreativa. Cuando elijas el itinerario en el mapa o la app lo verás claramente. ¿Que buscas el camino mas corto, vías de peaje…? Ya veo por que es Países Bajos el país del Tomtom. En la rotonda coja la tercera salida, ¿no os suena?

Este modelo fue creado por un ingeniero de minas belga, que estaba harto de perder el tiempo en sus excursiones mirando señales, se llamaba Hugo Bollen. Y su método se impuso rápidamente en Países Bajos lo llaman fietsknooppunten, o sistema de puntos de control de caminos para bicicletas y parece que se está extendiendo por toda Europa (hasta Alemania y Croacia). Vale, no parece que lo necesitemos imperiosamente aún, pero es una propuesta interesante de organización.

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